Sermón sobre Ev. Lucas 2:8-14

La iglesia de San Marcos

Watertown, Wisconsin

Pastor Karl Walther

19 Diciembre 1999

            Mis amigos, escuchen el primer anuncio del nacimiento de Jesucristo:

            En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor.

            Pero el ángel les dijo: „No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre."

            De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: „Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad."

            Mis amigos: cuando se lee esta historia del primer anuncio del nacimiento de Jesucristo, es necesario ponerse en el lugar de los pastores.... Hace dos mil años. Ustedes están en los campos, en los alrededores de Belén-- ciudad de unos cientos inhabitantes. Ustedes cuidan sus rebaños de los peligros, de lobos y ladrones-- como David hacía tres mil años anterior. Es la noche, hace frío, se acercan al fuego que está apagándose.

            Y ¡Boom! Sucede que un ángel del Señor se les aparece. La gloria del Señor los envuelve en su luz, y ustedes se llenan de temor. Y ¿Porqué tienen miedo? Pues no solamente se asustan del intruso. También se recuerdan de que ustedes no son justos. Saben que ustedes tienen pensamientos malos, casi siempre. Saben que ustedes han dicho malas palabras, muchíssimas veces. Saben que muchas de sus obras son condenables.

            Pero el ángel los consuela en su terror. Dice: „No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor." Así en su propia vecinidad, según las palabras del profeta, nace Jesús.

            Oímos que es el Salvador, el Cristo, y el Señor. En primer lugar, como Salvador: Jesús nos salva de nuestros pecados por sufrir en la cruz y quitarlos; nos salva de nuestra falta de santidad por resucitar y darnos su vida eterna. En segundo lugar, como Cristo el Ungido: Jesús es profeta, quien nos revela a Dios; es sacerdote, quien nos une a Dios; y es rey, quien nos hace reinar con Dios eternamente. En tercer lugar, como Señor: Jesús nos escogió; nos dio nacer en nuestra familia; nos dio nacer la segunda vez en su familia por el bautismo; y nos prometió heredar el reino eterno de los cielos.

            Y por eso ¡Qué gran amor nos ha mostrado Jesús! y ¡Cómos se humilló! porque el ángel continua: „Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre." El Rey de reyes y Señor de señores: anteriormente envuelto en esplendor, ahora ¡Envuelto en pañales! para rescatarnos. El Altíssimo: anteriormente llenando los cielos y la tierra, ahora en un pesebre ¡Acostado en una caja para el alimento de los animales! para rescatarnos. ¡¡Qué gran amor!!

            Así no es sorpresa que leemos: De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: „Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad." Aún los huestes de ángeles lo alababan y anunciaban.

            Necesitamos hacer lo mismo ¿no? Con gran gozo tenemos que alabar a Jesús-- por canciones en la iglesia cada semana, y por alabanzas en los labios cada día. Con grande alegria necesitamos anunciar a Jesús-- por invitar a otros a la iglesia cada semana, y por hablar con otros de nuestro Salvador de pecado cada día.

            Y así ¡Claro que sí! ustedes quieren comenzar el nuevo año, ¡el nuevo siglo! ¡el nuevo milenio! por aprender más acerca de Jesús. Por esta causa, ofrecemos servicios en español cada domingo a las seis y media de la noche, reanudando en el dos de enero. Con mucho gusto aprenderemos juntos con ustedes más de nuestro eterno Salvador: Jesús. Amén.