Sermón sobre Ev. Lucas 2:15-20
La iglesia de San Marcos
Watertown, Wisconsin
Pastor Karl Walther
20 Diciembre 1998
Mis amigos, escuchen las palabras finales de la historia de las Navidades:
Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer.» Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre.
· Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían.
· María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas.
· Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho.
Mis amigos: esta noche hemos experimentado lo que los pastores y María misma experimentaron.
María vio el nacimiento de Jesús. La Biblia nos dice a nosotros también: El niño nos ha nacido; el hijo nos es dado.
Los pastores, por su parte, oyeron la voz del ángel: «Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.» Por la palabra de Dios, nosotros también hemos oído de nuestro Salvador de todas nuestras muchas maldades. Nosotros hemos oído de nuestro Señor, quien usó su gran poder para vencer al diablo por todos nosotros. Nosotros hemos oído del Cristo: nuestro profeta, quien nos habla del amor enorme de Dios; nuestro sacerdote, quien se dio como sacrificio para cubrir nuestras transgressiones; nuestro rey, para guiarnos a su reino celestial.
Porque hemos experimentado lo que los pastores y María misma experimentaron, debemos reaccionar como ellos. Debemos anunciar y adorar y alabar a Jesús.
· Por ejemplo, los pastores anunciaban a Jesús ¿no? Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él. Y nosotros debemos hacer lo mismo.
A nuestros niños debemos anunciar a Jesús como Salvador-- cuando pedimos al pastor que bautice a nuestros bebés, cuando contamos las historias de la Biblia a nuestros hijos, cuando consolamos a nuestros esposos con el consuelo celestial de salvación eterna en Jesucristo, cuando nos identificamos abiertamente como Cristianos en la familia o en el lugar de trabajo.
· Como anunciamos a Jesús, debemos adorarlo también. Por ejemplo, María adoraba a Jesús ¿no? María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. Y nosotros debemos hacer lo mismo.
Claro que sí: podemos adorar a Jesús dondequiera y cuandoquiera. Sin embargo, el modo mejor de hacerlo es leer la Biblia. Si leemos la Biblia cada día (acaso inmediatemente en la mañana o inmediatemente después del trabajo), pensaremos de las palabras y del amor de Dios muchas veces durante el día. Así adoraremos a Jesús.
· Y como adoramos a Jesús, debemos alabarlo también. En fin, los pastores alababan a Jesús ¿no? Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído. Y nosotros debemos hacer lo mismo.
Otra vez: podemos alabar a Jesús dondequiera y cuandoquiera. Sin embargo, el modo mejor de hacerlo es asistir sus servicios. Cuando venimos a los servicios semanal, confesamos nuestra falta de santidad, recibimos la santidad de nuestro Salvador por oír su mensaje, confesamos nuestra fe, oramos y cantamos al Señor. Más importante, aprendemos más del Salvador por estudiar su palabra. Así alabaremos a Jesús.
Y así ¡Claro que sí! ustedes quieren aprender más acerca de Jesús. Por esta causa, ofrecemos servicios en español cada domingo a las seis y media de la noche, reanudando en el tres de enero. De hecho, ofrecemos transportación-- simplemente dígame la necesidad. Y con mucho gusto aprenderemos juntos con ustedes más de nuestro Salvador Jesús. Amén.