Sermón sobre Efesios 2:1-10

La iglesia de San Marcos

Watertown, Wisconsin

Pastor Karl Walther

5 Abril 1998



Mis amigos:

Aquí en los Estados Unidos, el huevo es tradición de la Pascua. Quiero explicar. El huevo es símbolo de resurrección. Como pollito ante nacimiento está en el huevo, así Cristo ante resurrección estuvo en la tumba. Y como pollito en nacimiento sale del huevo, así Cristo en su resurrección salió de la tumba eternamente.

De hecho, esta noche quiero usar el huevo de Pascua para ilustrar las bendiciones que la resurrección de Cristo nos trae. Estas bendiciones son tres: nuestro cuerpo resucitado con Cristo, nuestra alma sentada con Cristo, y nuestros cuerpos y nuestras almas eternamente vivos con Cristo.

Sin embargo, tenemos que comenzar con esta realidad: como el pollito ante nacimiento está en el huevo, así estabamos en pecado; como Cristo estuvo muerto en la tumba, así estabamos muertos en nuestros pecados.

Así dice la palabra de Dios: En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados. Es decir: Dios puso linea con sus prohibiciones -- no desobedezcan, no odien, no lujurien -- pero cruzabamos la linea. También: Puso Dios un blanco con sus mandamientos -- obedezcan, amen, sirvan -- pero no alcanzabamos el blanco.

De estos transgresiones y pecados leemos: En ellos andaban conforme a los poderes en primer lugar de este mundo. También: Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia-- así, en segundo lugar: el diablo. Y en ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados en tercer lugar por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Es decir: seguíamos al mundo, al diablo, y a nuestra naturaleza pecaminosa-- y no al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

En fin: Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. Dios en su santidad perfecta odió nuestros pecados y tuvo que castigarnos eternamente.

Así, eramos como Cristo en la tumba: él fue encerrado por nuestros pecados, encerrado por nuestra muerte, encerrado por nuestro dueño primero: el diablo. O podemos decir: eramos como los contenidos de estos huevos de Pascua (los muestro)-- encerrados por nuestros pecados, encerrados por nuestra muerte, encerrados por el diablo.

Sin embargo, la resurrección de Cristo cambió lo todo. Nos hizo vivos con Cristo.

Así dice la palabra de Dios: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!

Así, aunque estabamos muertos en nuestros pecados, estamos ahora vivos en Cristo. Y ¿Por cuál causa? Es la misericdordia de Dios, el amor de Dios, la gracia de Dios.

Aunque estabamos muertos en nuestros pecados, estamos ahora vivos en Cristo. Y ¿Con cuál resultado?

Leemos: Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.

Aquellas son las bendiciones que la resurrección de Cristo nos trae. Como dicho, quiero ilustrarlas por estos huevos de Pascua.

(Juana) Te presento el primer huevo. ¡Ábrimelo! (Angela) ¿Qué se escribe aquí? ("Nuestro cuerpo resucitado con Cristo".)

Esta es la primera bendición de Dios en la Pascua: nuestro cuerpo resucitado con Cristo. La Biblia lo expresa, como dicho: En unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó. Aunque somos todos bien jovenes, envejecerémos-- y algún día morirémos. Pero en el día final de este mundo, Dios nos levantará estos cuerpos, perfectos y sanos. Vivirán y vivirémos con Dios por la resurrección de Cristo.

Ahora bien, (Edgar) te presento el segundo huevo. ¡Ábrimelo! (Jovita) ¿Qué se escribe aquí? ("Nuestra alma sentada con Cristo".)

Esta es la segunda bendición de Dios en la Pascua: nuestra alma sentada con Cristo. La Biblia lo expresa, como dicho: Nos hizo sentar con él en las regiones celestiales. Otra vez: aunque somos todos bien jovenes, envejecerémos-- y algún día morirémos. Pero en el día de nuestra muerte, Dios nos sentará estas almas, santas y sin pecado, en las regiones celestiales. Vivirán y vivirémos con Dios por la resurrección de Cristo.

Finalmente, (Yobani) te presento el tercer huevo. ¡Ábrimelo! (Favian) ¿Qué se escribe aquí? ("Nuestros cuerpos y nuestras almas eternamente vivos con Cristo".)

Esta es la tercera bendición de Dios en la Pascua: nuestros cuerpos y nuestras almas eternamente vivos con Cristo. La Biblia lo expresa, como dicho: Dios mostrará en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Es decir: cuando nuestra alma alcanze vida verdadera en nuestra muerte, esta vida verdadera nunca terminará; será vida eterna. También: cuando nuestro cuerpo alcanze vida verdadera en el día final, esta vida verdadera nunca terminará; será vida eterna. Eternamente: serémos salvos del diablo. Eternamente: serémos libres del pecado. Eternamente: gozarémos de alegría. Eternamente gozarémos de la presencia de Dios.

En fin ¿Qué dice la palabra de Dios de recibir estas bendiciones? Leemos: Por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe en Cristo Jesús; esto, esta fe, no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios por su palabra, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Es decir: necesitamos aprender más acerca de Jesús. Por esta causa, ofrecemos clases de Biblia en español cada domingo a las seis y medio de la noche, en nuestro centro parroquial, reanudando en el diecinueve de abril. De hecho, ofrecemos transportación-- simplemente díganme la necesidad. Y con mucho gusto aprenderémos juntos más de nuestro Salvador resucitado: Jesucristo. Amén.