Sermón breve sobre Ev. Lucas 24:1-12

La iglesia de San Marcos

Watertown, Wisconsin

Pastor Karl Walther

8 abril 2001

 

            Mis amigos, escuchen la historia de la resurrección de Jesucristo y algún comentario -- según el evangelio de San Lucas, capítulo 24, versículos 1 hasta 12:

            El primer día de la semana -- domingo, en que adoramos aún hoy en día -- muy de mañana -- antes de las seis -- las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.  Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

            Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes-- angeles santos, mensajeros de Dios mismo.  Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron: «¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive?  No está aquí; ¡ha resucitado! -- Y no debemos asombrarnos, porque leemos: Recuerden lo que les dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, pero al tercer día resucitará."»  Y ¡hoy ha ocurrido esta resurrección! 

            Entonces ellas se acordaron de las palabras de Jesús.  Al regresar del sepulcro, les contaron todas estas cosas a los once -- sin Judas -- y a todos los demás.  Las mujeres eran María Magdalena, Juana, María la madre de Jacobo, y las demás que las acompañaban.

            Por desgracia, leemos: A los discípulos el relato les pareció una tontería, así que no les creyeron.  Pedro, sin embargo, salió corriendo al sepulcro.  Se asomó y vio sólo las vendas de lino.  Luego volvió a su casa, extrañado de lo que había sucedido. 

            Ahora bién, leemos que el sepulcro estaba vacío, el cuerpo de Jesús no estaba allá, en cambio: angeles aparecieron. ¿Qué significa? -- Pues ¡Jesús resucitó, vive y reina! 

            ¿Podemos estar seguros? -- ¡De todos modos!  No solamente resucitó Jesús, sino también apareció.  En la mañana de la Pascua, apareció a María Magdalena, y después a las otras mujeres.  En la tarde de la Pascua, apareció a los discípulos de Emaús, y después a Pedro.  Apareció a los diez discípulos (sin Tomás) y a los once discípulos (incluyendo a Tomás).  Apareció en las orillas del lago de Galilea, y apareció entre las montañas de Galilea.  Apareció a quinientos a la vez, a su hermano Santiago, a los apóstoles otra vez, y finalmente a San Pablo.  ¡Vive! según San Mateo.  ¡Vive! según Marcos, Lucas, y Juan.  ¡Vive! según Pedro y Pablo.  Dios mismo nos asegura que ¡vive! 

            Pero ¿Qué te significa a ti? que vive Jesús.  Pues, él es el Cristo; somos los cristianos.  Hay conexión entre nosotros.  Si Cristo vive, los cristianos vivirán también.  De veras, morirás.  Tu cuerpo estará en la tumba.  Pero en el día final de este mundo, en el gran día de la resurrección, en la segunda Pascua-- Cristo vendrá, te llamará de la tumba, y tú (y tu cuerpo) vivirán siempre.  Éste es el mensaje de la resurrección de Jesús. 

            Así ¿Cómo debemos reaccionar?  Debemos seguír el ejemplo de las mujeres.  Ellas fueron, vieron, y creyeron.  Necesitamos venir, ver, y creer.  ¡Que siempre escuchemos las palabras de Jesús!  ¡Que continuemos leyéndolas siempre!  ¡Que jamás dejemos de leer la Biblia!  En esta manera recordaremos siempre su resurrección-- y la nuestra.  Amén.